SANTIDAD


La santidad cristiana consiste en imitar a Cristo viviendo el Evangelio lo más perfectamente posible. Sin embargo, cada santo vive el Evangelio de una manera particular. ¿Cuales son las características de la santidad de Teresa de Los Andes? Sin pretender ser exhaustivos, notemos algunos puntos principales:

La oración. Juanita comprendió que la oración era esencial para vivir unida a Cristo. Desde su infancia, dedicó tiempo a la oración silenciosa. Se esforzó para vivir constantemente en la presencia de Dios. En sus cartas, anima a los miembros de su familia y a sus amigas para que recen. Fue apóstol de la oración.

• "Un alma unida e identificada con Jesús lo puede todo. Y me parece que sólo por la oración se puede alcanzar esto" (Carta 130).

• "En la oración es donde el alma aprende a conocer a Jesús, y por lo tanto a amarlo. Y como el amor no puede consentir diferencia sino igualdad, resulta de él la unión que está en la semejanza." (Carta 141).

• "Mi vida es una oración continuada; pues todo lo que hago, lo hago por amor a mi Jesús" (Carta 52).

• "Dios es mi cielo aquí en la tierra. Vivo con El y, a pesar de estar en los paseos, ambos conversamos sin que nadie nos sorprenda ni pueda interrumpirnos. Si tú lo conocieras lo bastante, lo amarías. Si estuvieras con El una hora en oración, podrías saber lo que es cielo en la tierra." (Carta 40).

Un amor loco por Cristo. La santidad cristiana puede resumirse en el amor de Cristo que viene a tomar posesión completa del alma. Desde su juventud Juanita dió su corazón a Cristo. Su amor a Cristo alcanzó una cumbre poco común para una joven de su edad.

• "¿Qué quieres, Lucho? Cristo, este loco de amor, me ha vuelto loca."

• "A medida que se conoce a este Dios-Hombre, se le va amando con locura. Yo quisiera que tú lo conocieras para que te enamoraras verdaderamente… ¿Cómo no podrá el alma abrasarse en caridad a la vista de ese Dios que es arrastrado por las calles de Jerusalén con la cruz sobre los hombros… ¡Oh! Ama a Jesús. ¿Quién podrá corresponderte mejor? El está sediento de tu corazón" (Carta 136).

El sacrificio. Poner el amor de Cristo por encima de todo implica necesariamente sacrificios. Para Juanita, el sacrificio consistió principalmente en renunciar a su voluntad propia para preferir siempre la voluntad de Dios, en olvidarse para ayudar y servir a los demás.

• "¿Acaso no se muestra el amor en el sacrificio? Además pienso en el amor de Jesús, y entonces todo lo que pueda ofrecerle me parece poco. Al verlo en la cuna en pobres pajas, calentado por animales, desechado por los hombres, llorando de frío, ¿podré tomar en cuenta todos los sacrificios del mundo?" (Carta 156)

• "cuanto más amamos, necesitamos y ansiamos más el sacrificio" (Carta 121).

• "Es preciso el sacrificio, la renuncia de nuestra propia voluntad para llegar a la unión completa con Nuestro Señor" (Carta 39).

• "Me esmeraré en labrar la felicidad de los demás" (Diario §20).

Para Juanita, uno de los mayores sacrificios de su vida fue dejar a su familia que amaba tanto para seguir a Cristo. Vea lo que ella dice a respecto de este punto en las cartas 73 (a su padre) y 81 (a su hermano Lucho) en el tiempo de su entrada en el Carmelo.

La amistad. Juanita tenía un corazón muy amante y expansivo con el deseo de establecer vínculos de amistad. Numerosas cartas muestran que Juanita tenía mucho cariño para con sus amigas, que le gustaba pasar tiempo con ellas. Pedía regularmente noticias de ellas. Al mismo tiempo, trató de santificar sus amistades, entendiendo que la gracia de Dios no destruye una amistad verdadera, sino que la purifica, la alza y la ennoblece.

• "Verdaderamente comprendo cuánto vale una buena amiga. Sentía verdaderamente la necesidad de expansionarme con alguien que me comprendiera y que sintiera lo mismo que yo siento. ¡Cuánto bien me has hecho! Te lo agradezco de todo corazón" (Carta 31).

• "Demos gracias a Dios por haber juntado nuestras almas con el lazo de la verdadera amistad, aquella que comprende que la verdadera amistad consiste en perfeccionarse mutuamente y en acercarse más a Dios" (Carta 82).

• "Cuando el amor de Dios se apodera del corazón, hace que el amor humano, aquel que se siente aún por sus padres, se transforme, se divinice por decirlo así." (Carta 44).

La alegría. Por cierto uno de los rasgos más visibles de la santidad de Teresa. Ella había entendido que "Dios es alegría infinita". Tenía esta alegría de Dios en su corazón y la irradiaba en su rostro y en sus cartas. La alegría de Teresa no fue fácil o superficial. Era el fruto de su amor por Dios, de su don total a Cristo, de la generosidad con la que ella cumplió la voluntad de Dios y cooperó con la gracia de Dios para purificar su corazón de la soberbia y del egoísmo. Así, Teresa permitió a la alegría de Dios desbordar en su corazón.

• "¿Quién puede hacerme más feliz que Dios? En El todo lo encuentro" (Carta 81).

• "Soy feliz y jamás dejaré de serlo, porque pertenezco a mi Dios. En El encuentro a cada momento mi cielo y un amor eterno e inmutable. Nada más deseo que a El. A nadie más amo que a El. Y este amor va creciendo en mi alma, a medida que me voy introduciendo en su seno divino de amor y perfecciones adorables." (Carta 148).

• "Soy tan feliz como ya es imposible imaginar. Es una paz, una alegría tan íntima la que experimento, que me digo que si vieran esta felicidad los del mundo, todos correrían a encerrarse en los conventos" (Carta 133).

• "Soy feliz; pero la criatura más feliz del mundo. Dios es alegría infinita" (Carta 101).

• "Soy la persona más dichosa. No deseo ya nada, porque mi ser entero está saciado con el Dios-Amor" (Carta 110).


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